TRADICIONES

HUERTAS DE CABRA

La ciudad de Cabra surge en pleno corazón de la Bética Romana en el siglo I A.C., entre otros aspectos gracias a su emplazamiento en tierras fértiles y con disponibilidad de agua en abundancia. Ello es debido a su localización en el baluarte de la confluencia del río Cabra y del arroyo del Chorrón, entre importantes manantiales. Por tanto, Cabra es un municipio de tradición agrícola, con una historia vinculada fuertemente a la huerta.

Esta ancestral tradición agrícola y ganadera, de hortícolas y frutales de regadío, aunque también de olivar, frutales de secano y ganadería extensiva, está muy arraigada en su sociedad, y sigue perviviendo de forma indisoluble en la economía, la cultura y el paisaje del municipio.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada (1750 – 1754) se realiza una amplia descripción de las características agronómicas del municipio de Cabra y se expone la amplia diversidad de cultivos que ofrecen sus huertas.

Y en este sentido, es realmente curiosa la descripción que hace de Cabra, en el libro publicado en 1875 por Yodob Asiul bajo el título de “La indispensable guía de Córdoba y su provincia”, que resalta valores vinculados al agua y a la agricultura en este municipio. Dice así:

“Comprende este término unos 33.100 aranzadas de tierra, de que la inmensa parte es una feraz y productiva: tiene sobre 750 huertas y más de 20 huertos dentro y en los alrededores de la población: riegánlo muchas fuentes, como son la de la Nava Lobo, Jarcas, Altas y la llamada Fuente del Río, que nace al pié de las sierras de Cabra a un cuarto de legua de la población; presenta este sitio uno de los paisajes más bellos, teniendo de frente una alta sierra de piedra con multitud de agujeros, por donde salen otros tantos caños de agua que cae despeñándose formando una balsa de espuma, y a los lados cuatro acequias de construcción árabe que llevan el agua a distintos pagos de huertas de que está rodeado aquel sitio, y a la derecha se percibe el ruido del martinete que la curiosidad lleva a ver”.

Cabe destacar que las huertas de Cabra, durante décadas en el siglo pasado, ofrecían sus productos en los municipios y provincias cercanas, y eran afamados y reconocidos. Ello contribuyó al desarrollo de una importante clase media en la sociedad egabrense.

Información facilitada por Lourdes Pérez Moral.