HISTORIA MODERNA

DEL RENACIMIENTO AL BARROCO

Una de las épocas más atractivas e interesantes de la historia de Cabra es la que se desarrolla a lo largo de los siglos XVI y XVII, es decir, los periodos conocidos con los nombres de Renacimiento y Barroco. Desde finales del siglo XV y primeros años del XVI la población experimentó un desarrollo hacia el Este.

Las formas renacentistas se impusieron en el modelo de expansión urbana egabrense, desarrollándose un plano reticular en el que varios ejes principales, determinados por las calles Priego, Álamos y San Martín, quedaban cruzados por un conjunto de vías transversales.

Numerosas familias de la nobleza local construyeron sus viviendas en la zona de crecimiento.

La fiebre constructiva, que era el reflejo del aumento demográfico de Cabra a lo largo del siglo, también llegó en el plano religioso, erigiéndose ermitas y conventos. La más importante de las primeras fue la dedicada a santa Ana (hoy parroquia de los Remedios) y que quedaba en la zona de huertas situada en la parte Este de la población. A mediados de siglo se fundó el convento de los dominicos, que venía a sumarse al de las dominicas de San Martín, erigido a principios de aquel siglo.

A comienzos del siglo XVI el vecindario debía de situarse entre los 800 y los 1.000 vecinos. Es decir, entre los 3500 y los 4.000 habitantes. En un padrón elaborado en 1577, el número de vecinos recogidos en el mismo se elevaba a 2.156, lo que Suponía, aproximadamente, una cifra superior a los 8.500 habitantes. Junto al desarrollo agrícola y el crecimiento artesanal, cobró vida un fuerte sentimiento religioso vinculado a la fundación de cofradías y a la erección de ermitas. En este siglo tienen su origen cofradías tales como la de Ntra. Sra. de la Cabeza, la de la Vera Cruz, la del Santísimo Sacramento, la del Dulce Nombre de Jesús, la de Ntra. Sra. de la Soledad, la de Ntra. Sra. de la Esperanza, la de Jesús Nazareno y el Santo Entierro, la de Santa Lucía, la del Calvario o la de Ntra. Sra. del Rosario.

La expansión económica y al crecimiento demográfico de Cabra dio pie a la fundación de una serie de establecimientos religiosos. El hospital de San Rodrigo, en realidad se trataba de dos hospitales, el de San Rodrigo y el de la Caridad, que atendían tanto a naturales de la villa como a forasteros. Fue entregada su administración a los hermanos de San Juan de Dios, que de esta forma se establecieron como orden religiosa en Cabra a partir del año 1586. A los conventos de dominicos y dominicas se sumó el de los mínimos de San Francisco en l.589. El l0 de noviembre de l.550 el conde de Cabra, don Gonzalo Fernández de Córdoba, aprobaba los gastos realizados por el concejo municipal en la construcción, un nuevo Ayuntamiento.

LA CRISIS DEL SIGLO XVII

El crecimiento demográfico anterior se detiene primero y se convierte en retroceso después. Tres grandes epidemias de peste, una climatología particularmente caprichosa, sucediéndose numerosos años secos con otros de torrenciales lluvias. Sus consecuencias sobre la agricultura y la ganadería, los pilares de la economía, fueron funestos. A estos elementos se sumaron las frecuentes alteraciones monetarias, convirtiéndose en un factor demoledor de la economía. La presión fiscal no cesó de crecer.

En 1679 el presbítero egabrense Luis de Aguilar y Eslava instituyó un colegio bajo la advocación de la Purísima Concepción. Este centro de humanidades inició su andadura académica en l.692 y con el paso del tiempo obtuvo el título de real colegio, bajo el reinado de Carlos III. Ya en el siglo XIX cobijó a un instituto de segunda enseñanza, que se convirtió en un centro educativo de primera importancia en el mediodía cordobés.
Asimismo, se fundó a finales del siglo XVII un convento regentado por monjas agustinas recoletas, cuya llegada a Cabra acaeció en 1697.